malditos sean los curiosos y que los malditos sean curiosos:
la esencia de la poesía es una mezcla de insensatez y látigo...
....el gran Hank

jueves, 3 de mayo de 2018

escríbeme frenético




Una escritura frenética
que no salga de la habitación,
mil quinientos poemas
como mil quinientos encuentros,
con eso la vida llenaría sus cuatro letras,
bien volteada, infinita, decadente y alucinada.

Siempre a la vanguardia
con esa arqueología lingual
-brava y loca-
que traigo para indagarte
como un misterio de carne.

Yo asumo al hombre entero
con todas las haches del hambre,
del horror, con los huecos y heridas,
las honduras y los hielos
y las hieles.

Armada de lírica,
como un hurón que invada tus madrigueras,
con las venas sublevadas,
bien en alto, 
coronando todos los subsuelos,
dejando que macere mi fiebre
como planta frondosa
en tu cabeza,
cuando la manoseas sin reloj,
mientras yo descubro la ayahuasca en tu entrepierna.

Tú y yo y nuestra propia teoría de cuerdas,
amplificando el sudor
y en la taquigrafía de los gemidos
que se agolpan
uno sobre/dentro del otro,
ahogándose en la bocanada
del impulso más violento,
encontrarle sinfonía al viento,
belleza al estruendo,
delicadeza al crujido
y razón a tener que arrancarnos el uno del otro.

Fecundar los ojos con poesía
y tramar el universo en cualquier calle,
mutar felina en lo más improbable
y dilatar el ocaso y la ocasión.

Que te traigo tres corazones como los pulpos,
la finta de la memoria
y así, con el poema,
hacer un alzado de fracaso,
tan hermoso y verdadero,
como el salto mortal que albergan nuestros cuerpos, 
cuando se anclan,
justo en el instante,
en el que tú tan temerario y yo tan ansiosa,
el mundo se nos volverá loco.




viernes, 13 de abril de 2018

la logística de lo que llaman más allá


                    ...vamos, yérguete de la silla, ponte guapa:
estamos convidados
a envejecer del todo, y a morir.

Félix Grande


*** 
Con las horas imposibles llené un espacio inadmisible dentro de mí.
Fui construyendo un vertedero con todo lo que no supe reciclar.
Aislé el momento enfermo para no tocarlo y mientras tanto, me tocaba
para olvidar y respirarte.

Quise borrar el resplandor y las franjas, 
baba de caracol, 
senderos de deseo,
imposible de amputar este amor tan grande y caníbal. 
Un amor que no sabe comportarse, ni piensa aprender ni vestirse nunca. 
Un amor en taparrabos. Que se pinta la boca y se encuentra el corazón en cada pliegue.

Un amor que agita los brazos y siempre trae hambre y belleza.

Yo desespero pero no grito. Es un huracán silencioso o mi piel un climalit.
Ocho octavas epatadas. Y la luz que asfixia. 
Quiero apilar mis caricias sobre tu tierra con la mirada como aderezo. 
Y mi cuello, 
cuando lo hiere tu lengua, 
llega hasta el infierno. 

Cancelen la distancia entre cuerpos, 
sorban mares y déjense peinar por el viento. 

No hay nada más hermoso que sentirse en otro cuerpo. 



martes, 20 de marzo de 2018

escorzo eterno




Leí Los milagros poéticos de san suicida y ya me desvestí en mezcal. Me quedé en huesos escribiendo en el suelo. La tele callada. La perra dormida. Podía escuchar el fuego. Quería enjuagarme con la tinta y sacar en cofradía los miedos, pasearlos por calles atestadas, rendir pleitesía para aprender su sabor poco a poco, más hondo y travieso. Así y que el apareamiento de la locura y el deseo fuera ya más que costumbre bruta. Un hallazgo. Algo compartido. Acérquense y vean, escuchen, echen fotos, cuelguen, compartan, aquí hay vida. Veneno y antídoto. Jerga de la carne. Hablen. Respírense cerca y echen fuego por las grietas. Tráiganme a san jorge. Incendio loco. Todos. Un perro, una luna y su mundo. Sazonados en llanto, tan hermosos. Todos. Salpicando en tu humo. Colchones llenos de poesía y miradas telescopio.

Mientras tú y yo en escorzo eterno.


Esquinar el dolor porque vengo a sobresaltarme en cada nudo doble, mientras exploro el corazón como si un planeta nuevo. O una supernova triste. Me da igual pero experimentar en el filo, y así alimentar la hoja. Todos. Vengo a derrocharme en el vaivén de la carne “como si le arrancara el esperma a una ola” que diría Papasquiaro. Pero no sofocar cuerpo a oscuras. Con santería recorrer tus cordilleras y desnudísima por dentro mojarte en adrenalina, usarnos en urgencia lubricada, sí, triturarnos en dulce y desfigurar la realidad en la barricada de nuestros cuerpos. 

Que vine a tatuarme tu sombra cuando duermes. 
Cepo de animal nocturno. 

El silencio ya es un himen. Que quieren romper. Todos. Que solo me/te entiendo en carne viva ensanchando las ganas y los más allá. Dilatando tu orilla y transpirando tu locura incubando orgasmos como una gata suave que arañe inesperada. Una balsa llena de vino, un nadar ciego en el otro. 

Que el vicio se cuenta en hectolitros, niebla pirata y eléctrica. 

Me inquieta la lengua del que no se llama poeta. Y me trepa la vértebra la sed difícil y guerrillera de lo inclasificable. De lo único. De lo infinito.


Del a solas.
Del sin todos.  


domingo, 25 de febrero de 2018

"haré oficio de esta casa de carne y mi manto de harapos lucirá como el sol"





Me gusta escribir fotos y echar poemas
roer la carne y mascar hueso
aprender a moverme como un animal nocturno que tiene querencia a la rueda
echarme encima de las luces

Los días buenos, como turistas accidentales que me atraviesan
dejando su rastro de carne tostada.
Después hallaré mi voz
en el crepitar de nuestros cuerpos cuando se amasan
y que mi pelo huela a romero
y tus manos a leña
y nuestro deseo
como un Alcatraz 2.0

Hay una rabia, llámala distancia,
que crece rápida y frondosa
como un bosque
y canciones, como cilicios,
con los que drogarse a solas
hasta reblandecer el uranio
el yunque
tu hierro

Y abatir al petirrojo en el cable

Nadie puede ordenar el relámpago
pero sí celebrar la grieta
y esa caravana gitana de ocasiones
arrastrando los pies
de la máscara del tiempo

Hacer cum laude
de la gramática de tu gemido
y cultivar tus caricias
grapa dulce
hoja verde
para todos los labios eléctricos
para todos mis labios eléctricos

Necesito la curiosidad de mi cuerpo.
El que se busca, se pretende.
Batir el record del propio arqueo,
medir temblor, medir sudor, medir olor

Esnifar existir

Miradas como lanzas
abarcar el momento estrecho
una cascabel entre los muslos
y el uni-verso como antídoto o coartada
clavar bien los dedos y clavar bien al hombre.

Hacer cueva en la noche 
dibujar la bomba y su aureola
acumular vidas
y que la palabra libere.
Latir barrocos. Lo sencillo para el beso.
Quiero deshacer nudos mientras me genero dudas.
Que le nazcan molinos al viento.

Serpentear loca con los ojos como vidrio

Y un poema en la garganta
y otro en el estómago
y otro en el espejo
y otro en el corazón
otro en la cabeza
otro en la entrepierna
y otro en la cama que dejamos huérfana y sucia y lejos
y otro que te jala la hoja

Que yo no voy a modificar la maravilla de amarte en crudo
que vine descalza a la corriente implorando lluvia



lunes, 12 de febrero de 2018

Trábame el corazón cuando estemos en lo alto


asúmanse o disuélvanse
hacia adentro o hacia fuera
pero hay que hacer algo con la escarcha de las palabras que no nacen
y el lirismo de los supermercados vacíos a las tres de la madrugada
y con la vida propia, que parece una forastera que aún no ha deshecho la maleta,
con ella también habrá que hablar.
Decirle que me descosí las vueltas del reloj
y repetí tu nombre tres veces ante el espejo, como la historia de Barker.
Y que con los rayos x de su mirada alguien me comió el corazón para devolverlo triturado, más desnudo y pobre que nunca.

Cuando escribir es una maniobra etílica siento que sirve. Cuando me tiendo sobre la hoja y me muevo con y en ella, y ya no sé quién mancha a quién, ni si alguien gobierna el movimiento, ni quién escribe sobre quién, ni dónde estamos, ni a qué nombre responder, o si yo en el vacío, o si el vacío en mí, entonces funciona, que se me desboque el pulso y el pelo y acabe todo en un tremendo feroz y decadente gemido-rugido, tan siglo XX, tan oh rabia, qué bien, que no me canso de sacarte, una y otra vez.
Y en cualquier parte, y en cualquier día, hora, minuto, cuerpo.  

Al final lo único que no caduca es el instante que tiembla. Un árbol perenne que abrazar cuando está oscuro, incluso a mediodía. 
Agua que solo hierve, desaparece. Habrá que quemar e ir sorbiendo.
Arando espaldas y empuñando sexos.
Escribir a mano para que duela el verbo.

La chica del telediario sonríe en mute a las 20:23. Sus gestos dibujan sus palabras. Si se tensiona, habla de algo doloroso, pero también podría estar gozando, porque el rostro del goce duele. Que ya sé que la felicidad es una anestesia.

[Y tu voz como un submarino que escucho cada noche
mientras se ensanchan las ausencias
y los sueños caen en barrena.

Aquí una y todas sus variantes.
Aquí yo, libando de mis sombras.
Perdiendo el control
tan suave y quieta por fuera

Artes de escaparatismo
un paratodalavida con mi absoluto desorden.

Si llegamos arriba, juntos, trábame el latido
que ya me hice el callejero del acantilado
yo sola].


Imágenes: Nicolas Gavino

https://www.instagram.com/nicolasgavino/?hl=es







lunes, 5 de febrero de 2018

Introducción al deterioro y la estampa que deja



digo turbulencia
para que agarre la casa entera
y digo romperse sin piedad
y echarse a perder
salvajemente
lejos de una tristeza moderata
como un fruto que se golpea solo
de no tocarse

que corra y se corra el tiempo
pero con nosotros.

haremos un engarce hermoso
de piernas largas
sin que me desmaquilles de explosión
-por favor-
ni un segundo

el bricolaje del verbo
y las manos artesanas
que la piel es pavimento
que se moja que arde se moldea se funde
agrieta aja erosiona muta 
y alberga la colisión

y yo relajo el corazón
al pensar en todas las calles 
en las que fui feliz
-coffeeshops balcones estaciones ascensores bañeras
sombras de verano habitaciones calas trenes-
infinidad de lugares
ráfaga
instantáneas del temblor

de todos los hoteles 
salí con bolsas llenas de alegría
de la que no se compra
y
con el cuerpo lleno de razones
abrazando el maremoto 
de los "después"
paridas todas las luces de lupanar
herramienta hermosa
boca, lupa
hecha para detonar tu cuerpo
acción-reacción
el momento convulso
que precede a la canallada
de la tierra que se descose
dentro del corazón

venir a enloquecer de vida
en una cama pequeña
en el instante minúsculo
con la palabra mota de polvo
que vuela entre la ventana 
y la luz

que soy una fetichista 
que se acaricia la memoria 
en cualquier rincón
la visto con medias, rímel
y la pongo a hervir 
hasta enloquecer de raíces
hundiendo codos y rodillas
ser un foulard de caricias
la maniobra perfecta
en mitad del atolladero
de días barco-mecedora de alcohol

y así libo de las grietas 
de mi catástrofe
y abdico en tu mentón
galopada a galopada
mientras arden los paisajes
y hago del poema, habitación.





Imagen: Daido Moriyama

jueves, 25 de enero de 2018

escribir será mi hierba




“el gusto está hecho
de mil aversiones”
Paul Valéry

A mí dame tus tachones
y no toques el desconchado de tu pared
que no solo hallo siluetas en las nubes
y reflejos bizarros en los charcos
y futuros en el poso del café

Mi perra necesita un baño
y yo el expolio de la pena.

También necesita comer hierba
para expurgar sus tripas
como yo, que me expurgo escribiendo.
Escribir será mi hierba.
A veces la tengo muy alta, casi laberíntica,
no me encuentro en ella.
y escribo, machete en mano, apretando la mandíbula
afinando la mirada, como si estuviera oscuro.

Otras veces uso las manos. Me gusta usar las manos. 
Así lo siento todo cerca. Y dentro.
Y estrecho y abierto a la vez.
Una expiación. Dilatar el momento, así, 
a dos manos. 
Y flotar en un fragmento roto. 
Tirar de lo deshilachado y confeccionar algo del fracaso.
No es fácil desengancharse de uno mismo 
así que declíname en boceto del desnudo de cuarto de hora 
y saca algo de la sombra. 
Sombra y sobra se parecen. Ambas quedan fuera del hambre.

Mi amor no es una variable así que construye un mirador en mi pelo
para el hampa de nuestros deseos y aquello de recrearse en lo obsceno.
Que el instante viene denso, late y puñe en el rácord de nuestras desmemorias.
Mía la rabia constelada que arde. Y el momento rasurado con calor.
Que ya sé que la raíz que hice en tu pecho era un relámpago de tierra roja.
Un anclaje nuevo en el corazón del barro.


No me hagas habitable que aquí dentro todo resiste aunque se acaben las noches.

domingo, 14 de enero de 2018

If you feel the need



You better love me wrong
because I’m worth no more
I shout in dreams
I cut others veins
I tear up all the poems
that could cover you in the cold

I dress them in red
give them a street
a new name
a new life
I just try
to relief my pain

I’m the highway
that gets you nowhere
I try my best
I try my worst
I want my bones bursting into ashes
before the flames
before the night cuts my heart's head

Let me get lost in fields
filled with music

and third floors windows hotel

jueves, 11 de enero de 2018

Y fresias en el recinto de la luz




































Con todo el amor
y con toda la devastación
llegan las mujeres
que se visten de puerto y se dejan las uñas largas
y el pelo largo
y el amor bien largo
y el ronroneo infinito

Vengo a arder
vengo a formar parte del derrumbe
no busco asiento
se cedió la moldura del corazón
siempre fue un triángulo amorfo
un edificio que se asienta
y fresias en el recinto de la luz
2018 puede ser el año en que muramos
sin haber visto dragones jugando en la sala
ni escafandras de cristal en el perchero
ni vino que sepa a yugular hinchada
Yo me alimento del plancton de las horas bajas
como campos que verdean en el fondo de mis ojos
Yo hago abanico de los rastrojos antes de que llegue el viento
con sus rabias
Yo pinto con colores
pero escribo con tizón
abro las ventanas y tengo todos los azules
y tomillos y romeros en la terraza
pero cuando estoy sola me alumbro con la carne de dentro
y es lo que hay

y es lo que tengo





viernes, 29 de diciembre de 2017

Eres el dragón en mi botella




Tus delirios me iban a gustar

Ordené el desastre
porque me preocupo por la elipse de los cuerpos
y que hagas de mí tu lugar
y yo sepa arrinconarme en tu mentón

recreo de las manos ociosas
mar de caracola que combata silencio
el nervio visto y dilatado
hacerte caída gozosa
en él
en mí
en todo


eres el dragón en mi botella


Y sobre todo, no negarnos
Pulir la ocasión
ser primeriza siempre
mientras rebaño el instante
que cada calco nos desborda y enfurece
por eso inventamos la espuma
y el peldaño en la piel

Renacidos
Desconocidos
Siempre un nuevo
golpe de esternón

Proyectando amaneceres entre nosotros
No respirar flojo ni al morir
Verter el cuerpo como un jarro.

Remolcados por caricias
se conquistan los más bellos descampados

Fósforo en el sexo

Mezclarlo todo en el mortero del ahora

Bienvenido para errar infinitas veces
te digo
Gustosa
sin asas, déjala hacer, libre y tuya,
la ocasión,
muestrario de exhalaciones y espejismos
ánfora en tu sed
que el deseo viene a condensarse
en tu cabeza
sin espinos, ni líneas continuas
Apretado, desnudo, puro
como todo lo bueno

Traigo alimento, una ráfaga de drama
y el soplo de la piel que viene a desnudarse
en las playas de tus ojos

Palmo a palmo, recorrer las noches
y estas lindes que laten
palmo a palmo
tus regiones más inhóspitas
sustancia o trampa
como una planta que crece en la sed
piedra roseta en el escalofrío de la nuca

haré oficio de esta casa de carne

y mi manto de harapos lucirá como el sol. 









martes, 12 de diciembre de 2017

Die Camera aus




Eso me gritaban las prostitutas de la Oranien Strasse en el ‘98
mientras yo, torpe y helada, apagaba la cámara.

Y eso quiero yo para mí.
Ver a solas lo nuestro, tronco de olivo
que prende eterno o al menos, toda la noche.

Trinitrotolueno o espita del demonio,
aquello de montar escenario de cualquier cosa
ante cualquier ojo.

A mí, la oxitocina de fabricación propia,
ivagínate dónde podemos llegar.

Dame jabón y un código,
que me sé el club de la lucha
igual que me aprendí la canción del pirata en quinto curso,

-de carrerilla-

puestos a secretar, secretemos peyote en rama
y viajemos juntos
tan lejos como alcancen las ganas
las rabias
o todo lo inacabado que ansiamos rematar
antes de caer.

Que cuando pestañea el deseo,
se nos duerme el mundo entero.

Acércate al poliedro o Medellín que porto en el alma
y déjame agitar tu proa
con monodosis de felicitá,
alguna reyerta o pequeño melodrama,
que ya sabes que me recreo en el espigón de tu mirada,
en el frunce de tu frente,
meretriz de tu fracaso
y becaria de tu andar,

yo sólo vine a por el bronce,

que mi meta es el instante,
y más que a reír o llorar,

nos vinimos a gozar.