malditos sean los curiosos y que los malditos sean curiosos:
la esencia de la poesía es una mezcla de insensatez y látigo...
....el gran Hank

martes, 11 de julio de 2017

que nuestra piel cubra al animal





























Que no pervirtamos los sabores,
Que busquemos los orígenes y pliegues
Que no nos asuste la convulsión perfecta del cuerpo
Que se derrama exhausto, a bocajarro,
Manando vicio de sus sienes
Cuerpo, forajido, barro entregado
Que se deja a la deriva del goce
Volcar el deseo más primario
Servirlo de entrante a la voracidad
Desnudar los huecos y ofrecerlos sin fronteras
Abrazarnos de raíces
Con palabras alarido
No ser arenales
No ser rocosos
Atravesar el dolor
Tan febriles como vivos
Deambular la guarida del otro a tientas
Con las pupilas dilatadas
Desenroscarnos de nieblas y maromas
Afilar la muerte del anzuelo
No ser de azúcar
Marchitar la hora vacía
Inventarnos turbios cuando se ennegrece la noche
Despojarnos de la esperanza que estrangula los Ahora
Que el corazón sea una tea incandescente
Arrancarnos las coronas
Manosear a la fiera hasta volverla alimento
Cauce de fantasías
Del deseo, despliegue


No ser hacia afuera
Rajar núcleo, hacernos mapa
Huir de la vida doméstica
Abandonar nuestro extrarradio
Eterno despegue
Lamedores de almas
Goteando océano
Abrirnos de cabeza, entraña y vientre
Triángulos que enloquezcan radares
Cascabeles tintineando su veneno
Como gatas ronroneantes
Con sus colmillos travesura
Nucas temblorosas que se mojan de verano
Rumiando suciedades
Emborracharme de tu saliva
Que el fuera de nosotros sea intransitable
El movimiento feroz en mandíbula y cadera
Dar tumbos en tu cabeza mientras me vistes de verde

Romper balanzas
Fundirnos en rojo
Vibrantes y frágiles
Mares que engullen mástiles
Difíciles de explicar
Desbaratar el entresuelo del verbo
Sepultar con piel lo cotidiano
Desordenar el cabello y el cuerpo
Mientras se enfría el mundo ahí fuera
Hieren las ortigas y las rosas por igual
La caricia anida en tu mano
Y es garra que desmenuza la carne
Tumba tus creencias heredadas
Alborota y desenhebra la cordura
Que se nos mueva el amor por dentro
Como un ave salvaje
Islas y navegantes de miel
La ternura también empuja y empuja
Hermosos como buganvilias enamoradas
Ninfas y titanes que se baten en danzas devoradoras
Agitando espuma y fuego
En crucifixión de cuerpos

Heridos de vida, siempre

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